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Las nuevas reglas permiten a los estados del país relajar las reglas sobre lo que las aseguradoras deben cubrir y además, les otorga más poder para regular sus mercados de seguros individuales.
Alegan que la ley ya no es constitucional luego de la derogación del año pasado de su requisito de que las personas tengan seguro médico o paguen una multa.
La administración dijo que autorizaría a los estados exigir que algunos receptores de Medicaid trabajen o participen en actividades comunitarias como voluntariado o capacitación laboral como una condición de elegibilidad para el programa gubernamental de seguro de salud para los pobres.
El Ejecutivo prohíbe a los CDC utilizar siete palabras, en una medida calificada de "ridícula" y que amenaza la salud pública, según critican expertos sanitarios.
Azar trabajó en Eli Lilly and Co durante una década, incluidos cinco años como presidente de su unidad Lilly USA, y dejó la empresa en enero, según su página de LinkedIn.
"Esta epidemia es una emergencia de salud nacional", dijo Trump, quien señaló que la crisis de opioides afecta a más de dos millones de estadounidenses en todo el país y el número sigue aumentando.
El martes, Trump había indicado su apoyo al acuerdo durante una conferencia de prensa.
En su cuenta de Twitter, Trump dijo que el proyecto de los senadores republicanos Lindsey Graham y Bill Cassidy es "genial".
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid de Estados Unidos dijeron el jueves que planean gastar US$10 millones en publicidad para el próximo período de inscripción abierta de Obamacare que comienza en noviembre, un gran recorte de los US$ 100 millones gastados el año pasado.
"La crisis de los opioides es una emergencia y estoy diciendo oficialmente que ahora es una emergencia", dijo Trump a periodistas en Nueva Jersey. "Lo vamos a redactar y vamos a convertirlo en una emergencia nacional, es un problema serio, como el que nunca hemos tenido".
En un comunicado, los gobernadores se unieron a las aseguradoras presionando al presidente republicano, Donald Trump, para que retire las amenazas de recortar unos US$ 8.000 millones en subsidios que ayudan a reducir los costos de los estadounidenses de bajos ingresos bajo la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare.
El pedido de acción del mandatario en un almuerzo con 49 senadores fue un cambio de estrategia respecto a la lejanía mostrada sobre la tarea de los legisladores en las últimas semanas.
El desorden en el Senado estadounidense controlado por los republicanos sacudió los mercados financieros y puso en duda que Trump pueda lograr aprobar otras de sus prioridades, como la reforma tributaria, en un Congreso dividido.
"Sufrimos una decepción por (la votación de) todos los demócratas y de algunos republicanos. La mayoría de los republicanos estuvieron leales, fantásticos y trabajaron muy duro", escribió el presidente norteamericano en Twitter.
Ésto luego de que la propuesta más reciente de los legisladores se topó con una significativa oposición en el Congreso.
El presidente norteamericano este año restableció una política que requiere que las ONGs extranjeras que reciben fondos de planificación familiar mundial de los Estados Unidos certifiquen que no realizan abortos ni proporcionan asesoramiento sobre el aborto como método de planificación familiar.
Mitch McConnell dijo que el Senado tomaría medidas para iniciar el debate y sostener una votación sobre el plan reformulado la próxima semana, pero no reveló ninguno de los cambios a la legislación a la que algunos republicanos moderados y conservadores de línea dura se han opuesto.
La corte suprema del Reino Unido pide desconectarlo de la máquina que lo mantiene con vida, los padres se niegan y el papa Francisco ofrece su ayuda.
Los líderes republicanos fijaron hoy viernes como fecha para trabajar en el Senado en los cambios a la legislación del 2010, con los que buscarán rechazar gran parte de una reforma de salud impulsada por el expresidente Barack Obama.
La Ley de Asistencia Asequible de Obama de 2010, que se aprobó sin el apoyo republicano, amplió la cobertura del seguro de salud a unos 20 millones de personas, pero los republicanos la llaman una intrusión costosa del gobierno.