malaria

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Numerosas mutaciones genéticas son la clave para que el parásito causante de la malaria se vuelva resistente a los distintos tratamientos.
La enfermedad infectó a alrededor de 216 millones de personas en 91 países en 2016, un aumento de 5 millones de casos en comparación con el año anterior, dijo la OMS en su informe anual World Malaria Report.
Los casos de malaria o paludismo crecieron un 76% en 2016, según los últimos datos oficiales disponibles.
Científicos creen que modificaciones genéticas les ayudaron a adaptarse al clima caliente y tropical y a los nuevos parásitos.
Las enfermedades de alta propagación entre la población son: la malaria, la tuberculosis, la tos ferina, el dengue, el sida, las enfermedades infecciosas intestinales y las respiratorias
Plasmodium falciparum es el culpable de la malaria. Este parásito, transmitido con las picaduras de mosquito, llega a la sangre e infecta los glóbulos rojos de su víctima.
Existe el riesgo de que la enfermedad se vuelva intratable y se extienda hasta América Latina y África.
Según un estudio, sería menos probable que los mosquitos portadores de enfermedades vivan en áreas de bosque tropical maduro.
Lo que hace tan peligroso a este insecto es su capacidad de transmitir virus y otros parásitos causantes de enfermedades como el Zika, fiebre amarilla y dengue.
La organización ha gastado miles de millones de dólares en proyectos de ayuda en todo el mundo en los últimos años, en gran parte en África.
Científicos del Instituto Francis Crick y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres identificaron varias proteínas claves.
El hongo no representa un riesgo para los humanos y los primeros resultados de las pruebas mostraron que también es seguro para abejas y otros insectos, según el estudio de la Universidad de Maryland y sus colegas de Burkina Faso, China y Australia.
Un equipo de investigadores de Cataluña ha identificado marcadores inmunes asociados con la protección contra la malaria tras la inmunización con la vacuna candidata, RTS,S, también conocida como Mosquirix.
El programa que abarca los años 2017 a 2021 cuenta con un presupuesto cercano a los US$ 27,1 millones para cumplir con la tarea de eliminar la enfermedad.
Se trata de una reacción al desastroso estado sanitario del país. Las mismas cifras oficiales muestran un aumento de 76% de los casos de malaria, un 65% de mortalidad materna y un 30% de mortalidad infantil en 2016.
Según un estudio adelantado por la institución y publicado en el Journal of Infectious Diseases, las madres infectadas con malaria durante el embarazo podrían pasarles más de sus células a su bebé y, de esta manera, alterar el riesgo del niño de enfermarse por el parásito más tarde en su vida.
El boletín de estadísticas epidemiológicas, publicado en el sitio web del Ministerio de Salud tras casi dos años de silencio de datos desde el gobierno izquierdista de Nicolás Maduro, también mostró un salto en enfermedades como la difteria y el virus de Zika.
Los resultados de un estudio reciente muestran que el compuesto es eficaz en eliminar el parásito: el 98% de los pacientes tratados quedaron libres de infección 72 horas después de la primera dosis.
De 2000 a 2014, más de 22.000 personas con la enfermedad fueron hospitalizadas en los Estados Unidos, incluyendo 182 que murieron de ella, según las estimaciones publicadas en el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene.
En los ensayos clínicos sólo resultó ser parcialmente eficaz, y debe utilizarse en un esquema de cuatro dosis.